Enero del 2017

Parto: ¿Cuántos tipos de contracciones conoces?

Parto: ¿Cuántos tipos de contracciones conoces?

Aparecen en distintos momentos y tienen diferentes funciones. ¿Quieres conocer para qué sirve cada una y cómo puedes aliviar el dolor que causa?

Las contracciones que entrenan el útero

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No te avergüences si alguna vez te presentas en la clínica maternal pensando que estás de parto y no es así. Esta situación sucede con cierta frecuencia. Pero para estar más tranquila, te interesa saber cuáles son los distintos tipos de contracciones que existen.

Las primeras que sentirás son las de Braxton Hicks. Hacia el octavo mes de gestación disminuye la producción de progesterona (es la hormona que impide que el útero se contraiga para expulsar “ese cuerpo extraño” que alberga en su interior), al tiempo que se incrementa la secreción de oxitocina, que es la hormona que favorece las contracciones uterinas. A partir de ese momento puedes comenzar a sentir estas contracciones. En realidad se producen a lo largo de todo el embarazo, de forma imperceptible, y empiezan a hacerse notorias a mediados del último trimestre. Pero sólo a veces, porque hay madres que no las perciben.

No son dolorosas (la molestia es similar a la de una menstruación fuerte), se localizan en la parte baja del abdomen y producen un repentino endurecimiento del mismo. Si tú las experimentas y te resultan muy incómodas, túmbate, descansa y respira hondo. Como cesan con el reposo, no tardarás en sentirte mucho mejor.

Las contracciones prodómicas

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Más molestas que las anteriores son las contracciones llamadas “prodómicas”, que son las que preparan el organismo de la futura mamá para que pueda hacer frente al momento del parto. Se sienten en la última semana del embarazo, a veces van acompañadas de la expulsión del tapón mucoso y su misión es ir acortando el cuello del útero poco a poco, hasta borrarlo, para que acto seguido comience a dilatarse.

A diferencia de las contracciones “de verdad”, se localizan en la zona lumbar, no llegan a prolongarse más de 30 segundos y en lugar de ir haciéndose más frecuentes, dejan de darse en menos de 20 minutos. Pasado este tiempo, volverás a sentirte completamente normal.

Las contracciones de dilatación

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Las auténticas contracciones de parto, las de dilatación, suelen presentarse de forma regular, aunque bastante espaciadas (cada 15 o 20 minutos), con una molestia parecida a un incómodo dolor de riñones, que poco a poco se va dirigiendo hacia el vientre.

En un primer momento, las auténticas contracciones de parto no se prolongarán más de 20 segundos, pero a medida que se acerque el momento del parto se irán haciendo más largas, intensas y frecuentes. Cada vez que te sobrevenga una sentirás una leve tirantez en la zona del bajo vientre, al tiempo que la tripa se te pone muy dura.

A partir de ese momento no comas nada (por si tienen que ponerte anestesia total) y controla con tu pareja el tiempo que dista entre una contracción y la siguiente. Estad muy atentos y cuando se te produzcan cada menos de 10 minutos, aunque aún tardarás bastante en dilatar (entre 8 y 12 horas si eres primeriza, y entre 4 y 6 si has tenido más hijos), salid para la clínica.

Contracciones de transición

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Una vez que el cuello del útero se borra (cuando alcanza de 2 a 4 centímetros de dilatación) comienza la fase de transición, en la que el bebé empieza a descender por el canal vaginal. En esta fase las contracciones son muy largas (duran hasta 90 segundos), intensas y continuadas (se dan cada minuto y medio).

Si vas a dar a luz con la epidural, a partir de este momento dejarás de sentir dolor. Pero si no vas a solicitarla o por cualquier motivo no pueden ponértela, te vendrá muy bien saber quesi te colocas de lado y mantienes un ritmo respiratorio regular, lograrás relajarte y sentirte mejor. Esta postura, además, te ayudará a controlar las ganas de empujar.

Ya sabes que hasta que alcances los 10 centímetros de dilatación no debes empujar. Tu hijo aún no dispondrá de espacio suficiente para salir y tus esfuerzos sólo servirán para agotarte y hacerle daño. En esta fase, más que en ninguna otra, seguir las indicaciones de la comadrona es básico para que todo vaya bien.

Contracciones de expulsión

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Las contracciones finales, aunque son las más fuertes, duraderas y seguidas, son las más gratificantes para la inminente mamá, pues sabe que se trata del último esfuerzo.

En esta fase la comadrona te dirá que empujes en cada contracción y que en el intervalo entre una y otra respires profundamente, para recuperar fuerzas.

Tu hijo puede tardar 40 minutos en asomar su coronilla si eres primeriza, y mucho menos si has dado a luz antes. Cuando esto ocurra tendrás que dejar de empujar unos instantes, hasta que el médico compruebe que el cordón umbilical no le oprime el cuello cuando salga la cabeza. Sólo faltan dos o tres empujones para que el niño salga por completo, lo que hará sin mucho esfuerzo.

Transcurridos 10 minutos de la expulsión comienza el alumbramiento. En esta última fase del parto el útero también se contrae, pero estas contracciones no tienen la misión de ayudar al niño a salir, sino la de expulsar la placenta. En cualquier caso, no temas. Serán sólo cuatro o cinco y mucho menos dolorosas que las de las fases anteriores.

Entuertos: las contracciones del día después

Después de dar a luz, cuando se te pase el efecto de la anestesia, comenzarás a sentir de vez en cuando unos fuertes retortijones en el bajo vientre. No te preocupes, porque estas contracciones que sentirás en la zona inferior de la tripa uno o dos días después del parto son completamente normales.

Se producen porque el útero ha empezado a contraerse para recuperar su tamaño normal, el que tenía antes de que te quedaras embarazada. Con el primer hijo apenas se notan, pero con los siguientes pueden ser bastante intensos y dolorosos.

Para aguantarlos mejor, cuando te sobrevengan contén la respiración y abrázate con fuerza a un almohadón. Si este remedio no te sirve, pregunta a tu médico si puedestomar algún calmanteque no interfiera en la lactancia. Y no te extrañes si se te agudizan mientras amamantas a tu hijo: ocurre porque la succión de los pezones produce un efecto reflejo en el útero, que hace que se contraiga con más rapidez.

Ten paciencia: esta molestia no dura más de tres o cuatro días y tiene el aspecto positivo de que te ayuda a recuperar la línea más rápidamente.

Fuente: www.crecerfeliz.es

 

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