Abril del 2016

¿Cuándo tu bebé está listo para abandonar su pañal?

¿Cuándo tu bebé está listo para abandonar su pañal?

 

El abandono del pañal es el proceso a lo largo del cual el niño aprende a reconocer las señales que le envía su cuerpo para controlar sus impulsos para ir al baño. Aquí se muestran las claves para tener éxito.

Para el niño, dejar el pañal e ir al cuarto de baño sin la compañía de un adulto resulta clave en su proceso madurativo, así puede conocer su cuerpo, sus necesidades y los ritmos de su. Todo ello le da la libertad necesaria para ser autónomo y, en la medida de lo posible, responsable de sus actos.

Para que el niño pueda empezar a ir al baño totalmente solo debe tener la madurez suficiente. Entre los dos y tres años, la mayoría están preparados, pero el momento justo depende del punto de desarrollo de cada uno. Cando el niño comprenda sus necesidades y sensaciones y sea capaz de expresarlas con el lenguaje, es momento de que pueda ir al baño solo. Sin embargo, algunas veces se producen situaciones especiales, como el nacimiento de un hermanito, por ejemplo, en esos casos habrá que tenerlo en cuenta y esperar un poco más.
Siempre hay que recordar que, a la hora de dejar el pañal y usar el baño, el protagonista es el niño. Es él o ella quien necesitará sentirse implicado en los detalles de este entrenamiento.
Tal vez en un principio habrá que ponerle en el orinal cada hora o dos horas, e ir alargando el intervalo hasta que por fin avise solito. Que sea capaz de decir cuándo quiere orinar supone que ya reconoce esa sensación, y entonces habrá que darle libertad para que decida cuándo ir, aunque todavía se le pueda escapar.
Lo mejor es comenzar con una serie de hábitos que le alejen del pañal: pedirle que haga pis antes y después de bañarse, al levantarse por la mañana y de la hora de la siesta, y antes de comer o de jugar.

El cariño, la paciencia y la motivación son fundamentales. Todo saldrá mejor si el niño se enfrenta a este reto en un clima relajado, junto a unos padres que le observan y le enseñan llenos de optimismo, alegría y seguridad. Al principio, le costará calcular el momento en el que tiene que ir al cuarto de baño porque está aprendiendo a contenerse. Pero al felicitarle cada vez que lo haga bien, el niño se sentirá orgulloso y estimulado: si comprueba que puede lograr sus retos aprenderá a ser independiente y a confiar en sí mismo. Al fin y al cabo, controlar los esfínteres es un paso más dentro del proceso de maduración fisiológica del niño, pero la forma en que sus padres lo manejen marcará la autoestima del pequeño

Fuente Mi bebé y yo

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